Por Constanza Iturriaga.

“She has kept her head lowered… to give him a chance to come closer.
But he could not, for lack of courage. She turns and walks away” 1 .

Vi esta película por primera vez en un momento especial de mi vida, y debo (el escribir esta breve reseña), a una amiga que sin saberlo me desafió a verla de nuevo y a reflexionar sobre ella. Esta película tiene una particularidad en sí misma, es como un espejo que refleja las relaciones humanas, la consecuencia de las decisiones que tomamos, el ritmo de las cosas, y el rol del azar, que tantas veces nos toma por sorpresa y nos confronta con nosotros mismos.

La sinopsis de esta película es muy sencilla: 1962, Dos matrimonios se mudan al mismo tiempo a un edificio en Hong Kong, al mismo piso, puerta a puerta. Ambos matrimonios arriendan una pieza dentro de departamentos en los que co-habitan con los propietarios. El Sr. Chow es redactor de un periódico, su esposa trabaja mucho y fuera de casa; Li-Zhen (Sra. Chan), su nueva vecina, está casada con el Sr. Chan, quien viaja a Japón constantemente por trabajo. Ambos, interiormente, lamentan la soledad en la que sus respectivas parejas los dejan, y comienzan así un camino en el que van descubriendo cosas importantes para cada uno. Es una historia de amistad, de amor, y –como mencionaba anteriormente-, de decisiones. También de tiempo, ritmo, de dolor y aceptación.

Podría preguntarse ahora ¿dónde hay una conexión entre la película y la feminidad? La feminidad se caracteriza de un modo particular, y casi caricaturesco. Sea del lado feminista, sea del lado social, de una tradición más conservadora y patriarcal (e incluso de su opuesto “revolucionario”), la “feminidad” se ha prestado como etiqueta para muchas cosas distintas. Intentaré sólo dar fe de lo que personalmente interpreto como feminidad, y que no es exclusivo al sexo femenino.

El director de esta película, Wong Kar-Wai, es un hombre que ha dirigido y escrito obras distintas a lo largo de su carrera. En “In the mood for love” yo logro ver desplegada una danza entre lo femenino y masculino, que en su totalidad es armónica. Y el modo en que nos introduce a la historia y a su estética da cuenta -desde mi punto de vista-, de una riqueza que asocio a lo femenino en torno a los detalles (el movimiento de un vestido, por ejemplo, o el diálogo que habla más allá de las palabras con gestos y miradas, el sonido que hace alguien al caminar, la luz en la piel de alguien, etc.)-, y también a la sencillez, a lo rítmico y paulatino, y a la sutileza. La sutileza que asocio a lo femenino en esta historia tiene que ver lo implícito, la sugerencia en vez de la explicación, la no necesidad de exponer todo a la luz, explícitamente, para llevarnos a una comprensión profunda e intuitiva de las cosas… Todos estos son aspectos que no son propios de un sexo, si no -pienso yo-, de distintas modalidades de cada persona, independiente de su sexo; en contraposición podemos mencionar otros aspectos (resolutivos, explicitadores, sostenedores, etc.), que culturalmente se han asociado a una modalidad “masculina”.

Personalmente, lo que me llegó de esta película es justamente la capacidad de reflejar una cotidianidad y hacernos familiar a ella, sin recurrir a grandes elaboraciones ni explicaciones. Es como si mostrara que para que surja la vida, las emociones, los sentimientos y la verdad, no es necesario un gran escenario como por fuera de la realidad, en las nubes. Con esta disposición que llamo “femenina” en el llevar a cabo la película (desde la dirección, al arte, la música y la historia), la realidad misma en su cotidianidad es lo que sorprende, lo que toma por sorpresa. Nos muestra que lo asombroso está a la mano, y que a veces por estar inmersos en una rutina, lo pasamos por alto. Pienso entonces qué cosas vivimos ahora, día a día, que algún día miraremos atrás con sorpresa y asombro. Sin duda hago esta pregunta por mi propia experiencia que coincide con la primera vez que vi esta película. Inmersa en mi rutina no me daba cuenta que esos momentos de mi vida serían así de bellos e irrepetibles, aunque no exentos del dolor y de decisiones importantes que con el tiempo adquirirían sentido.

En la 2ª MF de la existencia, vemos que el tiempo, la relación y la cercanía son fundamentales para la Vida, la cual además el Análisis Existencial asocia a lo femenino. Estos 3 elementos que aparecen a lo largo de toda la película, reflejan que para descubrir a otro (y a sí), descubrir el dolor por lo perdido, su aceptación, o para formar nuevas relaciones, requerimos de un ritmo siempre personal. Quizás justamente esta apropiación delicada y sutil del propio ritmo, es lo que fortalece aquellas decisiones que tomamos y que sostenemos a través del tiempo; y quizás sea esto lo que nos permita soltar, dejar atrás con agradecimiento y paz.

https://www.youtube.com/watch?v=U6A2vJz9Vgc Película completa con subtítulos en español.

(1)“Ella mantuvo su cabeza inclinada… para darle la oportunidad de acercarse. Pero él no pudo, por falta de valor. Ella se dio vuelta y se marchó” (Palabras introductorias de “In The Mood For Love”).

Constanza Iturriaga B.
constiturriaga@gmail.com
Licenciada en Filosofía
Magíster © en Análisis Existencial ICAE-UAHC