En los últimos 30 años, la comprensión de la persona en el Análisis
Existencial ha cambiado considerablemente y ha dado lugar a una modificación en la terminología (ser persona). Con ello se pretende establecer un nuevo enfoque. La comprensión de Frankl-Scheler de la persona como centro de acción se abandona en favor de la capacidad fenomenológica de ser persona. Lo esencial se pone a disposición del yo en forma de diálogo interior. Esta percepción se experimenta como una resonancia interior que surge de la conexión original entre el ser y el mundo. En esta concepción, el ser persona ya no significa realizar actos, sino proporcionar orientación a través de la percepción y ponerla a disposición del yo actuante. Esto convierte el diálogo interior en el eje central del procesamiento y hace que el yo sea auténtico cuando vive con aceptación interior. El diálogo y el encuentro aparecen como características esenciales del ser persona.